Acudir a terapia, segundo paso
hace 1 año · Actualizado hace 8 meses


Dar el primer paso cuesta, y mucho. En la vida, los primeros pasos cuestan. En terapia, también. Al contrario de lo que podemos pensar, dar el primer paso no es acudir a la primera sesión. Dar el primer paso comienza mucho antes, cuando en nuestra cabeza comienza la idea de acudir al psicólogo porque algo no va bien y eso nos lleva a buscar profesionales, preguntar a nuestro entorno por referencias… para después, ponernos en contacto con el profesional y cuadrar una primera cita.
¿Qué es un proceso terapéutico? ¿Cómo comenzarlo? ¿En qué consiste?
Un proceso terapéutico o psicoterapia es el proceso de tratamiento mediante el cual las personas acuden donde un profesional de la salud mental para tratar, cambiar y mejorar todos los aspectos de su vida que les generan problemas o dificultades. Lo que comúnmente conocemos como acudir al psicólogo.
El objetivo principal de la terapia es que las personas identifiquen, acepten y aprendan a gestionar pensamientos, emociones, conductas o situaciones las cuales quieren cambiar y que probablemente, tantas horas de malestar y sobre pensar les esté causando en su día a día.
Acudir a terapia puede traer consigo miedos y preocupaciones, los cuales probablemente, a lo largo del proceso terapéutico se vayan transformando en un estado de calma, confianza y seguridad junto con la ayuda del profesional.
En la primera sesión, siempre me gusta reforzar a la persona el gran paso y esfuerzo que ha hecho al acudir a terapia, ya que muchas veces éste es el paso más costoso, el cual supone asumir que no estás bien y que los recursos que tienes actualmente no nos son suficientes para seguir adelante. Ello que conlleva que a alguien externo y desconocido le permitas conocerte, que descubra tus vulnerabilidades y áreas más complejas, para que con su ayuda, consigas mejorar.
Cada profesional tiene su forma de trabajar y ello hará, junto con otros aspectos, que el paciente genere mayor o menor alianza con el terapeuta. Esta es una de las partes más importantes del proceso, poco a poco ir cogiendo confianza y ganando seguridad en la relación terapéutica para que puedas sentir que no estás solo/a en este proceso, sino que hay alguien que te acompaña, aunque una parte de la responsabilidad y del trabajo de la terapia dependa de ti.
¿Por qué es esto importante?
El psicólogo/a es la persona que te va a ayudar a aceptar, gestionar, reflexionar, cambiar… todo aquello que necesites y sería muy complicado dar todos esos pasos si no sientes confianza para contarle las cosas, si no sientes tranquilidad para poder no estar en alerta constantemente, si no sientes la seguridad de que no te va a juzgar y si no te sientes escuchado.
La forma que tiene cada profesional de generar el vínculo es individual y como en las relaciones con otras personas, a veces no hay conexión. Hay que priorizar con el que sí puedas sentirte cómodo/a, ya que lo importante es recorrer ese proceso acompañado/a de alguien que nos transmita aquello que buscamos.
Puede que a veces cueste encontrar ese espacio seguro, ya que tanto pacientes como profesionales no dejan de ser personas con sus propias características y formas de transmitir. El trabajo psicológico es un trabajo muy humano y a veces no se establece ese vínculo tan necesario. Si esto ocurre, no te desanimes, puede que hayas podido tener una mala experiencia, pero al final encontrarás otro profesional con el cual te sientas mucho mejor. Sino piensa… ¿cuántas veces hemos querido desistir de algo pero sin embargo, al volver a intentarlo hemos podido encontrar aquello que buscábamos?
¿Siempre voy a querer acudir a terapia o puede que aparezcan resistencias frente al proceso?
Las resistencias son el conjunto de conductas y/o actitudes de rechazo que tiene un paciente frente al proceso psicológico. Son todos aquellos pensamientos, deseos, miedos, conductas… inconscientes que dificultan el camino hacía el cambio. Por ejemplo: la falta de compromiso, no cumplir con las tareas acordadas entre el profesional y el paciente, llegar tarde reiteradamente a las sesiones…
Las resistencias son la forma que encuentra nuestro cuerpo y mente de protegerse, en definitiva, de autoboicotearnos, de ponernos obstáculos en el camino. Tal y como he comentado antes, acudir a terapia no es fácil ya que supone aceptar, cambiar o darse cuenta de cosas que pueden generar emociones poco habituales para uno/a mismo/a y eso nos puede hacer sentirnos asustados y abrumados.
La terapia supone salir de tu zona de confort. Aunque sepas que esa conducta, ese funcionamiento o esa actitud no te hacía bien, era la que llevabas adoptando mucho tiempo y no siempre lo mejor para nosotros/as es lo cómodo y lo fácil. Muchas veces lo cómodo se ha convertido en lo que más daño hace y ese cambio puede llevar su tiempo.
Para cambiar hay que querer cambiar y eso lleva a comprometerse, responsabilizarse y hacerse cargo de factores no siempre sencillos. De ahí el valor y la importancia de dar este paso si lo necesitas.
¿Cómo hacer frente a las resistencias?
Tanto el profesional como el paciente tendrán que hacer un trabajo conjunto para identificarlas, verbalizarlas, entenderlas y aprender a gestionarlas. Es normal, no te preocupes, todos hemos estado alguna vez en una situación en la cual una parte de nosotros quiere cambiar pero sin embargo, la otra, se resiste.
Un proceso terapéutico supone superar los obstáculos y continuar con el camino hacía el bienestar. En definitiva, aprender del camino.
Si estás leyendo esto puede que consideres o hayas considerado en algún momento ayuda psicológica para poder cambiar todo aquello que necesitas. Si estás en ese punto, te animo a ello ya que será un inversión (en todos los sentidos) para sentirte mejor contigo, con los demás y con el mundo. No tengas prisa, es un proceso lento y en ocasiones largo, pero que créeme, ¡merecerá la pena!
Si necesitas ayuda, no dudes en contactarme o a cualquier otro profesional. Me puedes encontrar como psicóloga en Bilbao.
Para mí como profesional de la psicología, y más aún, como persona, es muy reforzante ver como los pacientes van dando poco a poco todos esos pasos que quieren y necesitan y una vez finalizado el proceso, la alegría que siento de haberles podido acompañar en el camino.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Acudir a terapia, segundo paso puedes visitar la categoría Blog.
