El duelo. Poder seguir viviendo.

hace 1 año · Actualizado hace 16 mins

 

Perder a alguien cercano por fallecimiento, acabar una relación, que no se de una situación que llevamos mucho tiempo esperando, cortar la relación con un amigo/a, perder el trabajo, una decepción profunda con alguien etc. Todas estas situaciones son ejemplos que cualquiera de nosotros/as puede vivir y que se refieren al duelo, al proceso de pérdida. Muchas veces no sabemos como enfrentarnos a este proceso tan largo, complejo e intenso y por ello, nos pueden surgir muchas dudas. ¿Cómo me voy a sentir en un duelo? ¿Cuándo es el duelo algo adaptativo y cuando se convierte en un duelo patológico? ¿Cuándo pedir ayuda? ¿Cómo pueden ayudar los familiares y amigos a personas que está viviendo un duelo? ¿Cómo cambiará mi vida el proceso de duelo?

 

¿Qué es el duelo?

El duelo es el proceso psicológico y de adaptación para poder sanar y reconstruir nuestras emociones, pensamientos y comportamientos tras una pérdida. Una pérdida es todo aquello que nos deja un sentimiento de vacío, dolor y tristeza (entre otras emociones) una vez que “eso que tanto queremos” desaparece. Algo llega a su fin y no volverá a ocurrir o a estar de esa misma forma.

Por ello, los motivos de duelo pueden ser muy diferentes y personales, pérdida de relaciones familiares, rupturas de pareja, pérdidas de trabajo, fallecimiento de alguien que queremos, sueños no cumplidos etc. Lo viviremos de una forma u otra según como sea nuestra forma de ser, la historia previa que tengamos, las circunstancias ambientales y la vinculación emocional que tuviéramos con aquello que hemos perdido.

El duelo es como una herida, algo se queda abierto y llevará su tiempo y cuidado poder sanarlo. En ocasiones, habrá heridas que cicatricen y cierren, otras sin embargo, quedarán siempre abiertas.  El objetivo principal de la terapia de duelo es sanar y cuidar lo máximo posible esa herida.

 

Las 5 fases del duelo

El duelo, como proceso psicológico y emocional que es, consta de 5 fases. El duelo de cada persona va a ser totalmente personal e individual. Puede que la persona no pase por todas las fases y que a veces, sienta que va para adelante y otras veces para detrás, ya que cada fase tiene como objetivo ayudarnos a algo.

  • Negación: “no es verdad”, “no puede ser”, “me estás mintiendo” junto con incredulidad, sorpresa, miedo, tensión etc. son algunas de las frases y emociones comunes de esta fase. La negación nos ayuda a “ganar tiempo” para que nuestra cabeza sea consciente de lo que está pasando, es su forma de decir “dame tiempo para asimilar esto”. Puede que la persona se bloquee o haga como que no ha pasado nada, es su mente y su cuerpo intentando gestionar la noticia y el dolor. La fase de la negación no puede ni debe durar mucho, ya que sino viviríamos en una realidad que no existe.
  • Ira: “es tu culpa”, junto con enfado y rabia son algunas de las frases y emociones comunes de esta fase. La ira aparece para sacar todo lo que tenemos dentro; aún sin gestionar; pero a la vez, nos moviliza y nos hace no quedarnos estancados en esta fase. Te tienes que permitir sacar lo que tienes dentro ya que sino todas esas emociones se quedarán ahí y generarán un tapón que puede salir más adelante cuando menos lo esperes y de una forma menos controlada.
  • Negociación: “si hubiera ido a…”, “si hubiera llamado…”, “si no hubiera…”, junto con arrepentimiento y culpa son algunas de las frases y emociones comunes de esta fase. La negociación te hace intentar pensar que hubieras podido hacer para revertir la situación, pero sin embargo, ¿realmente se podría haber hecho algo? Esta fase agota, ya que son emociones difíciles de gestionar e intensas.
  • Depresión: “me siento sola”, “ya no está”, “todo es una mierda” junto con tristeza, vacío y miedo son algunas de las frases y emociones comunes de esta fase. Esta es una de las fases clave del proceso de duelo, por la cual toda persona tiene que pasar. Es la fase más profunda y duradera ya que sientes realmente la pérdida, aparece la negatividad y se hace complicado continuar para adelante. No significa que estés pasando una depresión, sino que algunos sentimientos que aparecen en esta fase pueden ser muy parecidos a los de la depresión (tristeza, apatía, desmotivación etc.). Te das cuenta de la realidad y de que aquello que anhelas ya no volverá. Permítete sentir y expresar lo que necesites y en la forma en la que lo necesites, no te metas prisa, el proceso es solo tuyo. Llora, grita, escribe todos los días, sácalo porque ahora es el momento.
  • Aceptación: Último paso del duelo. Emociones como aceptación y tranquilidad son las comunes de esta fase. Sentir que la herida se ha cuidado y algo ha sanado. Quizá nunca llegue a cerrarse del todo y cada vez que te acuerdes de ella, dolerá, pero no como el primer día y de una forma diferente. El objetivo de la aceptación no es olvidar aquello que hemos perdido, sino integrarlo y colocarlo en un sitio que nos permita avanzar con nuestra vida para que no duela como el primer día.

 

Llegar hasta aquí no es un proceso lineal ni sencillo, requerirá su tiempo y sus altibajos, pero sabrás identificarlo cuando llegues a esta fase. Seguir adelante no es olvidar, es recolocar y sanar.

 

¿Qué es el duelo patológico?

Cuando el duelo se queda estancado en el tiempo y no se avanza en las fases arriba descritas, se le llama “duelo patológico”. El duelo patológico es el proceso de duelo que se ha quedado bloqueado, sin externalizar ni gestionar las emociones. Eso puede hacer que las emociones se “queden debajo de la alfombra”. Este símil suelo utilizarlo en terapia para referirme a todas esas emociones y pensamientos “escondidos” a los que no hemos dado espacio continuando con nuestra vida.

Pero llega un día que todo lo no gestionado aparece de golpe o va saliendo poco a poco generándonos mucho dolor y un malestar emocional importante. Ya que llega el día el cual la alfombra no tiene más espacio para guardar emociones “escondidas” y todo estalla.

 

En ocasiones, juzgamos como gestionan los demás los procesos de duelo y puede llegar a frustrarnos que esa persona no esté bien “ya”. Muchas veces podemos escuchar; “si no es para tanto”, “¿aún estás triste?”, “no estés mal por alguien así”, “ya pasará”… Como si fuera tan fácil decidir lo que pensamos o sentimos. Déjame hacerte spoiler, no, no elegimos lo que pensamos ni lo que sentimos. Pero sí podemos aprender a gestionarlo de forma diferente.

Por eso es tan importante entender que cada persona tendrá su propio proceso de duelo y éste va a ser totalmente único y personal, con sus ritmos y sus fases. No es fácil perder algo o a alguien que queremos y en consecuencia, tener que aceptar y recolocar toda nuestra vida y nuestra persona en torno a ese nuevo cambio.

 

¿Cómo sobrellevar un proceso de duelo?

  • Acéptalo y permítete sentir todo aquello que necesites. Acepta la pérdida y déjate sentir y expresar todo aquello que sientas. No pasa nada por mostrarte vulnerable, todos pasamos por épocas complicadas y permitirte sentir y expresar como estás no te va hacer “débil”. Mostrar tus emociones no te hace débil, te va a ayudar a sacar, a entender y a recolocar todas esas emociones que sientes.
  • Comunica. Habla, saca, muestra.
  • No te juzgues. Comprender que tus tiempos y proceso de duelo van a ser únicos. Cada persona somos un mundo y no todo el mundo va a llevarlo de la misma forma. Olvídate de lo que espera el resto de ti. Céntrate en tu dolor y en acompañar a los tuyos.
  • Escúchate. No te fuerces, ya avanzarás, pero ahora quizá es el momento de saber que necesitas y dártelo en la medida en que esto sea posible.
  • Apóyate en tu familia y amigos. Nútrete de estar rodeado de las personas que quieres y pídeles aquello que necesites.
  • Cuídate físicamente. Haz deporte, sal a tomar el aire, genera una rutina… Ayudará a no olvidarte de tí y a gestionar las emociones.
  • Escribe si lo necesitas. Escribir lo que sientes, como te encuentras o a quien ya no está contigo ayuda. Es la forma de conectar con el duelo y poder sacar lo que sientes.
  • Pide ayuda. Aunque lleves un proceso “normal” de duelo, si lo necesitas, acude a un psicólogo. Sentirte acompañado/a en el proceso es algo que ayuda.

Se que muchos de los pasos arriba descritos dan miedo y muchos de ellos no nos van a proporcionar las emociones más agradables del planeta, pero confía en mí, por difícil que parezca, te va a ayudar. Tiene que ser un trabajo continuo y estable. 

 

¿Cómo ayudar a un familiar o amigo que está pasando por un proceso de duelo?

Muchas veces no sabemos como ayudar a aquellas personas de nuestro entorno a las que queremos y que lo están pasando mal. Por ello, es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Compréndelo. Intenta entender su situación mediante la empatía. La empatía no es ponerme en sus zapatos ya que tu no eres él/ella y no sabes como lo va a vivir. Pero la empatía sí es intentar comprender su situación desde tu mochila y tus herramientas, ¿si a ti te pasase algo parecido como te sentirías? Pensar sobre ello te acercará a poder entender mejor como se puede estar sintiendo esa persona.
  • No juzgues. Tal y como hemos mencionado antes, cada persona lleva su ritmo y su proceso, no hay prisa.
  • Acompáñalo. No intentes resolver sus emociones ya que no son tu responsabilidad ni vas a poder hacerlo. Simplemente, estate con esa persona, acompaña y escucha lo que siente, que se sienta apoyado/a, nada más.
  • Pregunta que necesita. Esa persona va a ser quien mejor sepa que necesita en cada momento, por eso, ten en cuenta su opinión. Eso te puede ayudar a apoyarlo.
  • Hacer planes y salir de casa. En la medida en que esa persona necesite salir o le apetezca hacer planes, valora hacer planes al aire libre y a la luz del día.
  • No evites hablar de la pérdida por miedo. Muchas veces evitamos hablar de la “pérdida” porque pensamos que esa persona se va a poner peor y nada más lejos de la realidad. Hablar ayuda a procesar, gestionar y entender que se puede hablar de ello aunque duela para normalizar las emociones.
  • Recomiéndale ir a terapia.

 

¿Se acercan las primeras veces sin él o ella… como gestionarlo?

Cuando hay una pérdida, sobre todo de una persona querida, durante el año llegan las primeras veces. Las primeras Navidades sin esa persona, el primer cumpleaños, el primer aniversario, el primer verano etc. La llegada de esa festividad va a traer consigo muchos recuerdos y emociones, los cuales tenemos que permitirnos sentir y expresar, ya que es normal que lo echemos de menos y duela. Es inevitable intentar controlar el no acordarnos de recuerdos, de anécdotas o tener un sentimiento de tristeza, vacío y nostalgia. Permítete celebrar esa festividad o acontecimiento en la medida en que puedas/quieras. Recuerda, no hay prisa, haz lo que necesites.

Para aliviar un poco ese dolor, puedes intentar hacer cosas que te recuerden a la persona, escribirle, hacer una actividad que a esa persona le gustaba, ver sus fotos etc. como forma de poderte sentir un poco más cerca de el/ ella en ese día tan especial.

 

Vivir las festividades es otro paso más de este proceso llamado duelo, permítete sentir y no intentes mostrarte de una forma que no es. Sin embargo, puede que en algún momento te sientas algo mejor o te encuentres riéndote, no te juzgues, permítete sentirlo, ya que tienes el derecho de sentirte así también.

No se trata de volver a ser el/la de antes, sino de encontrar una versión diferente que te permita continuar, porque tienes derecho a seguir viviendo.  

 

Puedes escuchar la entrevista que realicé sobre el duelo en Onda Cero Castro Urdiales:

 

 

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