La paradoja de la IA
hace 4 semanas · Actualizado hace 7 mins

La IA no pasa desapercibida. Esta nueva herramienta artificial e inteligente ha llegado para facilitarnos la vida en muchos temas, por ejemplo, nos aporta trucos para quitar unas manchas difíciles, nos busca recetas concretas con los ingredientes que le demos, nos organiza ideas de como preparar un viaje o nos resuelve algunas dudas de forma sencilla, rápida y directa.
Todo esto lo tenemos accesible a un solo texto o mensaje de voz, pero ¿qué podríamos estar perdiendo? ¿Cómo nos afecta a la hora de relacionarlos, de pensar, de solucionar conflictos o de gestionar nuestras emociones?
¿Aporta solo ideas o nos estamos convirtiendo en dependientes de ello?
¿Por qué impacta tanto la IA?
- Acceso a la información de forma fácil y sencilla, para todo el mundo. La herramienta facilita el acceso a cualquier tipo de información y además lo hace de forma aún más práctica, ya que puedes darle tantos datos como consideres y ello mismo va a unirlos para proporcionarte la respuesta que buscas. Cumple un poco el “nada es imposible”, ya que vas a obtener toda la información que deseas.
- Obtienes la información o parte de ella en cuestión de segundos, de la forma que necesites. Da igual lo compleja que sea tu duda o la cantidad de información que tenga, siempre va a haber una respuesta. Además, nunca va a haber un “tope”, es ilimitado, puedes estar continuamente preguntando y siempre vas a obtener una respuesta (no necesariamente siempre la que buscas, pero sí en la mayoría de las situaciones).
- Reduce el esfuerzo mental y ahorra tiempo. En cinco segundos obtienes la respuesta que necesitas, reduce el esfuerzo de pensar, de buscar y desarrollar aquello que buscas de forma más compleja.
- Parece cercano. Cuando la IA responde, no solo te proporciona la información que necesitas (como puede llegar a hacer Google), te habla como si de humano a humano se tratase, incluso con asertividad, por tanto, se puede llegar a sentir que se está interactuando con “alguien” en vez de con “algo”. Y de ahí…
- Validación, no juicio y asertividad. Y de ahí que algunas personas puedan llegar a sentirse validadas, no juzgadas y entendidas, sobre todo si su uso se centra en temas emocionales o psicológicos. La herramienta siempre va a intentar llegar a nosotr@s mediante la parte emocional, por ello es tan peligroso usar esta herramienta inteligente como gestión y regulación emocional.
- Refuerza la idea de “siempre va a haber una respuesta para todo”. Esta herramienta puede reducir, aparentemente, la ansiedad y generar supuesta tranquilidad, ya que es tan rápida y accesible que no permite oportunidad de prestar atención a las emociones (la frustración, la preocupación, la duda…etc.) y genera que antes que atender a todas ellas, ya se haya buscado la respuesta.
Esto último es uno de los riesgos más peligrosas y “fáciles” de caer cuando se utiliza la IA de forma continua, se obtiene el refuerzo inmediato cubriendo la necesidad con un mínimo esfuerzo. Estas razones explican a la perfección los criterios para poder generar una dependencia.
Beneficios del uso adecuado de la IA
Como todas las herramientas tecnológicas, el objetivo principal es facilitar ciertas gestiones o dudas de forma práctica, rápida y eficaz. En ello, la IA es la mejor.
Resuelve dudas, la información ilimitada está al acceso de tod@s, puede aportar ideas para después poder desarrollar, ahorra tiempo… etc. Está claro que los beneficios pueden ser muy variados.
Una herramienta virtual no necesariamente tiene que ser mala, sino que sus riesgos y beneficios van a depender del uso que se haga de ello. En mi opinión las preguntas que deberíamos hacernos cuando utilizamos esta herramienta serían:
¿Para que la quiero?
¿Con qué objetivo voy a utilizarla?
¿Habría otra forma de poder hacerlo?
¿Utilizarla significa algo para mí?/ ¿Cómo me hace sentir?/ ¿La necesito?
¿Y no utilizarla, cómo me hace sentir?
Considero que las preguntas señalizadas en negrita son las que marcan la diferencia en el uso de la IA.
Sistema de recompensas y la IA
El sistema cerebral del ser humano está hecho para repetir aquello que da placer. Cuando hacemos cosas que nos hacen sentir bien, por ejemplo, comer, socializar o hacer deporte (refuerzos naturales) el cerebro libera un neurotransmisor llamado dopamina que motiva a que mañana se vuelva a repetir esa acción, ya que me ha hecho sentir muy bien (ya sea placer, liberación o satisfacción).
Las sustancias o comportamientos adictivos (drogas o adicciones sin sustancia) liberan mucha mas dopamina que los refuerzos naturales y como esa acción te ha hecho “sentir tan bien aparentemente”, el cerebro aprende que hay que repetirla y eso, se graba fuertemente en la memoria. Cuando empiezas a hacerlo de forma más habitual, el cerebro se acostumbra a tener ese nivel tan elevado de recompensa. Por ello cada vez es más difícil dejar de hacerlo y cada vez sientes que lo necesitas más. Ahí es cuando se genera la dependencia (y tolerancia, por supuesto). Cuando no recibo aquello que necesito, el cerebro se irrita, altera y genera ansiedad y frustración, entonces hago más esfuerzos para intentar obtener el estímulo o sustancia, ya no para conseguir placer, sino para evitar esas sensaciones desagradables.
De esa forma se ha condicionado y alterado el sistema de recompensa cerebral, volviéndome pres@ de mi propia necesidad.
En ese momento es cuando mi cerebro elige por mí desde la necesidad de lo aprendido y no desde el deseo natural.
Y esto es exactamente lo que puede ocurrir con IA, la necesidad que se cubre en tí cuando utilizas la herramienta.
Riesgos del uso de la IA
- Generar dependencia. La línea entre un uso adecuado y arriesgado a veces puede ser muy fina. Por ello, la dependencia comenzaría en el momento en el cual se necesita el uso de esta herramienta para el bienestar personal.
- Limita el desarrollo cognitivo. Aunque la herramienta pueda ser una buena aliada para generar nuevas ideas, proyectos o aprender información, hacer un uso masivo de ella puede generar que no se desarrollen o entrenen ciertas capacidades mentales. Si cada vez que tienes una pregunta, si cada vez que dudas, si cada vez que necesitas una nueva idea se recurre a la IA, el desarrollo cognitivo se reduce y se “atrofia”. Se “atrofia” la creatividad, el pensamiento, el desarrollo de la razón, la rapidez cognitiva…etc.
- La sensación de esfuerzo se reduce. En la vida las cosas cuestan, unas más, otras menos, a veces más y otras menos. No significa que haya que sentir que todo tiene un coste extremo, pero la IA hace todo demasiado fácil, perdiendo la esencia del proceso de búsqueda o aprendizaje, ya que se llega a la conclusión final de una forma rápida y sencilla. Cuando se genera un proyecto o una idea, por ejemplo, las dificultades del camino son importantes y forman parte del proceso. Con la IA se corre el riesgo de no pasar por esas fases.
- Afectación en la confianza personal. La necesidad del uso de la herramienta puede hacer que se necesite su validación o refuerzo para poder tomar una decisión o para confiar en su criterio. Eso hace que la persona no se sienta segura de tomar sus propias decisiones porque un algoritmo le ha recomendado hacer o funcionar de una determinada forma.
- Como uso de regulación emocional. Uno de los aspectos más preocupantes es el uso de la herramienta como humano. Ya que ello puedo hacer que las personas se sientan escuchadas, validadas o acompañadas (todo ello ocurre por ese funcionamiento “humano” comentado anteriormente). Ninguna herramienta virtual va a poder cubrir nunca el espacio humano.
- Sustituir el diálogo humano.
- Riesgo de no identificar la realidad. Es tan accesible y sencillo poder generar cualquier tipo de contenido (imagen, vídeo…etc) que cueste diferenciar la realidad de lo artificial, pudiendo generar consecuencias y daños personales. Pudiendo esto derivar en…
- Un mundo hostil. Todo ello hace que se vaya perdiendo la esencia de la vida, ya que el mundo se va convirtiendo en un lugar donde se dude de todo. Un mundo donde haya que advertir a los más pequeños y educar a los adultos en la desconfianza, criticismo y protección extrema.
La IA no es ni va a ser nunca sustitutivo a un proceso terapéutico, ya que uno de los aspectos más determinantes de un proceso psicológico es el propio camino que necesita la persona para entender, asumir y regular lo que le pasa. No se trata de decirle lo que le pasa, sino lo que ocurre en ese camino. Es ese vínculo terapeuta-paciente que se crea una de las partes claves de la mejora y eso, jamás podrá ser cubierto por IA.
Es paradójico ya que la IA funciona mediante complejos algoritmos que funcionan mediante una secuencia de datos, conjunto de pasos (algoritmos) que manipulan esos datos y llegan a un resultado final. Algo muy complejo de desarrollar que ni yo misma al escribirlo lo entiendo, cosas de Ingeniería Informática, Programadores y geni@s de las redes.
Por tanto, el objetivo es hacer de algo muy complejo algo sencillo. Y cuando lo utilizamos para la parte psicológica intentamos hacer lo mismo, pasar de algo muy complejo a algo muy sencillo. Pero no nos damos cuenta que estamos haciendo justo lo contrario, intentar simplicar en un texto todo lo que te ocurre para intentar obtener algo aún más simple. Justo lo contrario de la IA, ¿no?.
¡Que alguien me diga que no es complicado acudir por primera vez a terapia e intentar que el profesional nos entienda, comprenda lo que nos ha pasado y encima sintamos una sintonía especial con esa personal! Por eso hay tantos procesos fallidos… Como para que pensemos que IA puede ser sustitutivo de todo ello… Además, la IA no valora los riesgos porque no te conoce…. PRECAUCIÓN, por favor.
La vida avanza y con ella la tecnología, pero está claro que los nuevos retos de este siglo van en la línea de la psicoeducación y la gestión emocional, ayudar a ser críticos, a generar un pensamiento propio, a educar donde están los límites y a diferenciar lo que es sano de lo que no. Paradójico donde lo haya, es la propia tecnología la que hace creer que los espacios terapéuticos y humanos sean cada vez menos necesarios pero es la propia tecnología a su vez, la que cada vez está haciendo que los espacios terapéuticos sean cada vez más necesitados.
Aquí hay una incoherencia, algo está fallando.
Puedes escuchar la entrevista completa llevada a cabo en Onda Cero Castro Urdiales:
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