El Abrazo a los Cambios

hace 1 año · Actualizado hace 16 mins

 

“Año nuevo, vida nueva” o eso se suele decir. Es verdad que el inicio del año puede traer consigo nuevos propósitos para cumplir en este 2025, sin embargo, a lo largo del “interminable” mes de Enero muchos de esos objetivos cesan, nos cansamos, nos desviamos de la meta o no progresan. Los propósitos se quedan estancados y tú te quedas frustrad@, triste o con una sensación de fracaso.

Me gustaría poderte ayudar a intentar mantener esos objetivos y a gestionar esa frustración, porque como todo en la vida, no siempre las cosas van a salir a la primera y de la forma que habíamos establecido. Pero no pasa nada, lo importante es redirigir y gestionar la situación, ¿Lo intentamos?

 

¿Qué es ponerse un objetivo?

Cuando comienza el año, para algunas personas, es el momento de cerrar un capítulo y comenzar otro. De ahí que tanto el inicio de año como la vuelta de las vacaciones de verano sean los dos momentos del año “más comunes” para establecerse nuevos objetivos, de hacer borrón y cuenta nueva. Aunque cualquier momento es válido para proponerse nuevas rutinas.

Normalmente, los propósitos más comunes suelen ser bajar de peso, apuntarse al gimnasio, leer más, hacer más planes, viajar más etc. Todo esto suena a objetivos muy físicos, relacionados con el estilo de vida o la salud física. Sin embargo, ¿dónde quedan los objetivos psicológicos y mentales? (como por ejemplo; aprender a gestionar X situaciones, aprender a gestionar X emociones, priorizarte más o mejorar el autocuidado). Está claro que viajar, leer y socializar son hechos que nos ayudan a la parte física y mental, pero me refiero a ir más allá, a interiorizar hábitos y rutinas psicológicas que nos hagan sentirnos mejor.

Lo que nos ayuda a conseguir los objetivos son entre otras cosas, los cambios mentales, el cambio de mentalidad gracias a la consciencia y al adquirir nuevos hábitos de funcionamiento, ya sean físicos, mentales o ambos. Las personas necesitamos establecernos objetivos, para superarnos, mejorar, retarnos y sentir que cumplimos y hacemos check en esa lista mental que nos ponemos con nosotr@s mism@s.

 

¿Cómo establecer los objetivos?

  • Identificar las áreas a mejorar. Parece muy evidente pero es uno de los pasos más importantes. Saber identificar las áreas y los cambios concretos que necesitas es algo vital para poder entender el proceso de cambio y tener clara la meta.
  • Establecer pocos objetivos, que sean concretos y realistas. Puede que a veces quieras cambiar muchas cosas y eso no hace más que agobiarte y en consecuencia, frustrarte cuando no lo consigues, ya que has tenido que prestar atención a demasiadas áreas no pudiéndote centrar en ninguna. Por eso, es importante ir de poco en pocos objetivos, concretándolos mucho (así tu cabeza sabrá entender mejor lo que supone) y que sean realistas ya que sino nunca vas a poder llegar a ellos.

Por ejemplo: No es lo mismo establecer el objetivo de “Quiero salir a correr más” (algo muy genérico y poco concreto), que decirte “Voy a empezar a salir a correr dos veces por semana durante una hora” (cuando el objetivo está más definido, se lo pones más fácil a tu cabeza).

  • Que los objetivos sean retos pero no un esfuerzo sobrehumano. Cuando quieres hacer un cambio, supone salir de tu zona de confort, va a haber algo nuevo a lo que vas a tener que enfrentarte. Sin embargo, es importante que te lo plantees de forma gradual, un cambio no puede venir en dos días ya que un cambio está hecho de pequeños pasos que harán que te vayas acercando al objetivo final.

Si quieres pasar de cero a cien, el cambio no se mantendrá, ya que tu cabeza y tu mente no habrán tenido tiempo de ir digiriendo los pequeños pasos.

  • Ser consciente, constante y responsable. Uno de los pasos más complejos es trabajar estas tres características. A menudo, cuando no se define bien un objetivo y no se siguen los pasos anteriores o cuando no sabes como hacerlo, sucede que puedes tirar la toalla o te puedes ir desorganizando en las nuevas rutinas.

Ser consciente, constante y responsable supone pensar, integrar y entender el cambio y los pasos. Entender como funcionas, que te hace bien y que no. Cada persona es un mundo y las formas de trabajar con cada persona serán muy variadas, pero aquí te dejo algunos ejercicios que te pueden ayudar a trabajar estas tres características:

  • Pensar en las consecuencias positivas del cambio y pensar en las consecuencias negativas que te genera a día de hoy la situación en la que te encuentras.
  • La imaginación es una gran herramienta que tenemos las personas, muchas veces desconocida o mal aprovechada. Imagina como será cuando consigas tu objetivo, que supondrá, que pensarás, como te sentirás, como te ayudará. Este ejercicio se puede hacer tanto con el objetivo final como con los pequeños pasos del proceso.
  • Hablar sobre ello. Hablarlo ayuda a visualizarlo, a ser consciente y a hacerlo real. Compártelo con tu entorno, cuéntales como tienes pensado hacerlo y lo que quieres conseguir.
  • Al igual que hablar sobre ello, escribir ayuda a plasmar lo que piensas y sientes, ayudándote a ser consciente de los cambios.

 

  • Aprende a valorar y agradecerte los cambios. Hemos aprendido que los cambios no se agradecen ya que son nuestro “deber” y no los valoramos hasta que no llegamos al objetivo final y eso es un gran error. Un cambio es una carrera de fondo en la cual cada pequeño paso cuenta y mucho. Por ello, hay que aprender a valorar el proceso y no tanto el resultado. Ya que el resultado sin un proceso no es nada. Refuérzate verbalmente y date pequeños “premios” cada cierto tiempo.

 

Aprender a proponerte objetivos desde un cambio cualitativo y no tanto cuantitativo es algo importante, ya que si todo se mide por la cantidad serás esclav@ de un número. Sin embargo, si aprendes a plantear el cambio desde un punto cualitativo, a lo que se le dará importancia será a las emociones, a como te vas a sentir cuando lo consigas, a que vas a recibir y a qué te puede ayudar.

 

¿Qué dificultades pueden aparecen en el proceso de cambio?

Cuando se intenta cambiar y mejorar algo, tal y como he comentado antes, no va a ser un proceso lineal, será un proceso con sus altos y bajos que supondrá aprender a mantener cambios que quieres hacer. Por ello, en el camino, pueden aparecer obstáculos que pongan en riesgo el continuar con nuestro propósito y hagan que te desilusiones, desmotives y acabes tirando la toalla. Algunos de estos obstáculos pueden ser las excusas, la procrastinación, la frustración de no conseguir algo, no saber gestionar la ansiedad o tirar la toalla.

Para hacer un cambio, tu cabeza necesita tiempo, disciplina, entendimiento y cariño, que seas comprensiva con ella.

 

¿Cómo gestionar la frustración de no conseguir algo?

La frustración es una emoción común en tod@s, aunque te hayan enseñado que es una emoción negativa y que es mejor no sentirla o evitarla, ¡para nada!

Las emociones no son negativas ni positivas, todas las emociones cumplen una función que es ayudarnos a descubrir que está suponiendo esa situación para nosotr@s y una vez descubras la emoción que sientes, te será más fácil saber que hacer para gestionarla, ¡OJO!, no para hacerla desaparecer, sino para que te acompañe de la forma más saludable.

La frustración nos indica que algo no ha salido como esperábamos y que por tanto, tenemos que gestionar nuestros pensamientos y emociones de otra forma. Junto a la frustración puede que aparezca rabia, inquietud, miedo o incluso, pérdida de confianza. Aquí van algunos consejos que pueden ayudar a gestionar esta emoción.

  • Normalizar la emoción. Todas las emociones son normales, no te sientas culpable de sentirlas ni te presiones con ellas. Es normal sentirte frustrad@ cuando no consigues aquello que tenias pensado.
  • Nadie es perfecto. Si no fuera un reto, ¿para que serviría? Pocas cosas salen siempre como queremos a la primera, eso no significa que no vayas a conseguirlo, solo que necesitas tu tiempo y tu proceso.
  • Se que no es fácil, pero permítete sentirla. Permítete sentir la frustración, así podrás descubrir como adaptar tus pensamientos y emociones para seguir adelante y sentirte mejor. Si no apareciera la frustración no sería un reto ni sabríamos como mejorar la situación. Por tanto, si aparece, piensa que es por algo.
  • Permítete hablar de ello. Tal y como he comentado antes, verbalizar lo que sientes te ayuda a entender por qué aparece y como puedes cambiar. Pon nombre a lo que sientes y compártelo a tu entorno, te ayudará a relativizarlo, normalizarlo y a que el resto te pueda dar su punto de vista ya que muchas veces nos enrocamos en nuestros pensamientos irracionales y no somos capaces de salir de ellos. Pocas cosas son finalmente tan graves como nuestra cabeza nos hace creer.
  • Por el motivo anterior… intenta identificar los pensamientos irracionales de tu cabeza. Muchas veces, la cabeza nos “engaña” haciéndonos creer cosas que nunca van a pasar. Las personas tendemos a creer estos pensamientos y empezamos a creérnoslos adelantándonos a los hechos, generando miedo y ansiedad. Trabaja en identificar esos pensamientos no reales (a veces necesitarás ayuda profesional para ello, pídela si te es necesario) y pon a prueba esas situaciones.
  • Escúchate y trátate bien. Date tu tiempo, sigue tus propias reglas y no seas tan dur@ contigo mism@. Esta es una de las partes más complejas. A diario veo personas que les cuesta ser compasiv@s, flexibles y cariños@s con ell@s mism@s y es una de las partes vitales de la autoestima, saber tratarnos bien.
  • Trabaja la confianza en ti mism@. Puede que el resto sepa que puedes conseguirlo, pero necesitas ser tu mism@ quien confie en tus capacidades y en tu propio camino. Motívate, háblate bien y refuérzate verbalmente con cada pequeño paso que consigas. Pide ayuda en este punto si es necesario, ya que no solo hablo de conseguir objetivos, sino de trabajar la confianza en ti para todas las demás áreas de tu vida, necesitamos creer en nosotr@s mism@s y ver que conseguimos las cosas.

 

Se que el cambio da miedo y no es la emoción más agradable del planeta, pero necesitas salir de tu zona de confort para conseguir aquello que deseas. No tengas miedo de no saber como hacerlo, es normal, vete paso a paso y sobre todo, no olvides adonde quieres llegar y como te va a hacer sentir aquello que quieres conseguir. Abraza el cambio y sobre todo, abrázate a ti mism@, motívate, cuídate y trátate bien. Te mando todo mi apoyo con tus propósitos personales.  ¡Confío en tu camino!

 

Puedes escuchar la entrevista en Onda Cero Castro Urdiales sobre este tema:

 

 

 

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Abrazo a los Cambios puedes visitar la categoría Blog.