Mas allá de las relaciones tóxicas
hace 12 mins

Personas tóxicas. Una referencia que cada vez se escucha más pero que, sin embargo, no es correcta en absoluto. Si las personas fuéramos tóxicas mi trabajo no tendría sentido alguno, ya que nos haría pensar que las personas llevamos innatamente algo malo que estaría representado en todo nuestro ser (a veces, desgraciadamente, sí hay casos así, pero son los mínimos) y que no sería posible cambiarlo.
Pero por suerte, las personas podemos cambiar nuestras actitudes y comportamientos, que son en gran parte lo que nos define. Es por esa razón por la cual las personas no somos tóxicas, sino que las personas tenemos comportamientos y actitudes mal gestionados que generan relaciones y vínculos tóxicos.
¿Qué son las relaciones tóxicas?
Las relaciones tóxicas son vínculos interpersonales que se pueden dar entre parejas, familiares, amigos o compañeros de trabajo en los cuales se genera una dinámica dañina, que lejos de ayudar al bienestar, genera dificultades, problemas e interacciones no sanas entre las personas. Esto hace que las esas personas se relacionen de una forma abusiva, dañina, manipulativa, dependiente…etc. generando que las bases de una relación (como por ejemplo, la comunicación, la confianza o la gestión de emociones) se vayan rompiendo y todo se convierta en malestar, conflictos y problemas.
Una relación sana es aquella en la cual las personas que forman parte de ella se sienten en bienestar y disponen de las herramientas adecuadas para gestionar los conflictos de una forma saludable, sin tener que hacerse daño. Sin embargo, en las relaciones tóxicas, casi todo se vuelve un problema, generando malestar y dolor, produciendo daño físico, psicológico y/o emocional.
Las personas, cada una, portamos una mochila llena de vivencias, experiencias, aprendizajes y patrones de funcionamiento. Cuando todo esto no ha sido revisado, digerido y gestionado adecuadamente, va a afectar en las relaciones con los demás.
Las fases del amor
Para poder entender cómo se genera una relación tóxica es necesario entender cómo se generan estos vínculos. En este caso, lo voy a centrar en una relación de pareja
- Atracción. Es la primera fase. En el momento en el que se conoce a alguien, cuando hay un primer contacto físico y emocional. Genera interés, química, mucha intensidad física y mucha energía. Es la chispa del inicio, donde todo es muy intenso.
- Enamoramiento/ Luna de miel. Es una etapa de mucha intensidad emocional. Te encanta todo de esa persona. Los sentimientos empiezan a ser intensos, todo es “perfecto” y solo tienes ojos para esa persona. Quieres estar 24/7 con el/ella, euforia, pasión e idealización. En esta fase pueden aparecer todas esas reglas no escritas, y no siempre correctas, sobre el amor romántico (entiende en todo momento lo que siento y necesito, no hay conflictos, deseamos estar junt@s todo el tiempo, nuestra relación tiene que ser así siempre, la media naranja…etc.).
Precisamente por eso, esta fase solo puede durar un tiempo concreto, ya que no se puede vivir con esa intensidad continua. Con esa característica no se podría generar el vínculo para una relación más estable y sana (en la cual hay que integrar los aspectos positivos y negativos de la otra persona).
- Decepción o desencanto. Muchas de las cosas que has sentido anteriormente y sobre todo, como las has visto, empiezan a cambiar o a ser diferentes (hay ratos que puede no apetecer estar con esa persona, hay veces que no os entendéis, surgen conflictos…etc.) e incluso, ves algunos fallos a esa persona. Pero TRANQUILIDAD, es normal.
Es como cuando comienzas un nuevo trabajo (o por lo menos, en la mayoría de las situaciones), el primer día, todo va a parecer genial, cómodo, ideal y que te va a poder ofrecer todo lo que necesitas. Pero con el tiempo, te vas dando cuenta que ese trabajo también tiene sus inconvenientes, de los cuales nadie te había hablado antes. ¿Eso significa que no es el trabajo adecuado para ti y que tienes que acabar con ello? Probablemente no, como todo, nuestra visión cambia del primer momento a cuando vamos conociendo más las cosas, ya que vamos teniendo mayor información sobre ello y de esa forma, vas a poder ir decidiendo si ese trabajo cubre lo que tu necesitas. La pregunta vendría siendo algo parecido a, ¿me compensa con sus pro y sus contra?.
Es la fase de la realidad y desde este punto, es donde se empieza a trabajar junt@s en pareja.
Aquí es donde se empiezan a crear las herramientas para funcionar o por el contrario, se rompe la relación.
- Amor real/ Amor maduro/Relación Estable. Es una etapa de tranquilidad, estabilidad, calma, apoyo. El amor se vive de una forma muy diferente. Se construyen unas bases y un compromiso en el cual se pasa del enamoramiento intenso a sentir un amor generado por el vínculo y la forma sana de funcionar.
Estas cuatro fases, tal y como las he expresado sería el proceso normativo de las relaciones sanas. Sin embargo, en las relaciones tóxicas la cuarta fase no se llega a dar, ya que los problemas empiezan a aparecer en la tercera fase. Aparecen en el momento en el cual se va viendo como es el otr@, cuando se van generando las herramientas propias de la pareja para solucionar los conflictos y cuando se van estableciendo las bases de la relación.
En las relaciones tóxicas se desempeña de una forma inadecuada, no pudiendo llegar nunca a la cuarta fase. Ya que la definición de la cuarta fase es que la relación es calma, seguridad y estabilidad y esas tres características son todo lo contrario a lo que se da en las relaciones tóxicas.
Características de las relaciones tóxicas
- Faltas de respeto: que no le de valor o no se tenga en cuenta lo que pides/dices/necesitas (invalidación emocional), humillaciones, descalificaciones…etc.
- Tener la sensación de que algo no va bien. Inquietud y conflictos constantes. Se está continuamente en alerta.
- Control y manipulación. No respetar la intimidad de la otra persona (revisar el móvil, ubicación), chantaje emocional…etc.
- Falta de comunicación sana. Gritos, reproches, Ley del Hielo (silencio como castigo), ocultar los conflictos…etc.
- Dependencia emocional. Necesidad de aprobación constante, no saber estar sin el otr@, miedo intenso a perder a la otra persona…etc.
- Celos y posesividad. Situación de alerta continua, interpretaciones, sospechas…etc. Que lejos de gestionarlo mediante la comunicación y comprensión, se suele gestionar con control, chantaje y/o con infidelidades. Hay desconfianza.
- Inestabilidad emocional en la pareja y en las personas que conforman la relación.
- Desgaste emocional. Se tiene la sensación de cansancio, todo es un conflicto, todo es un problema. Cualquier cosa en la relación requiere mucho esfuerzo.
- No naturalidad ni libertad. Sensación de andar con pies de plomo, no te sientes tú.
- Falta de equilibrio en la relación.
- “Ni contigo ni sin ti”. Seguro que todos conocéis alguna relación que esté en un conflicto continuo, separados se buscan y juntos todos son conflictos. La relación es un ciclo sinfín de conflictos y reconciliaciones sin cambios.
- Pánico a la ruptura.
¿Por qué cuesta tanto salir de las relaciones tóxicas?
Hay muchos factores que forman parte en una decisión tan importante como terminar con una relación tóxica. Para mí, uno de los más importantes es la autoestima. Sin embargo, existen más factores que influyen:
- El apego. La Teoría del Apego explica de forma muy representativa la forma de relacionarnos con otras personas, entre ellas, las parejas. Aunque la relación sea dañina, el cerebro se ha acostumbrado a la otra persona, al afecto que me ha podido dar en algún momento y sobre todo, a tenerlo ahí. Tener las herramientas adecuadas (entendido desde la autoestima) te permitirá identificar, gestionar y decidir sobre aquello que te hace daño no quedándote en el lugar equivocado solo por miedo a la ausencia.
- El refuerzo intermitente. La otra persona, a veces, te da aquello que necesitas (amor, atención, tranquilidad…) pero otras veces todo lo contrario. El refuerzo intermitente es el tipo de refuerzo más común por excelencia en las relaciones tóxicas.
La frase “Es que cuando estamos bien, estamos tan bien” la escucho a diario. ¿Y cuándo estáis mal, estáis verdaderamente mal, verdad? ¿Te ha pasado?
El recuerdo de haber estado bien y que de vez en cuando se dé ese bienestar, condiciona a que siempre quede la esperanza (el condicionamiento) de y ¿si me lo das y me lo pierdo? (aunque lleves tiempo sin dármelo).
Saber que en algún momento me has dado eso que necesito y no saber cuándo vas a volver a dármelo genera condicionamiento, incertidumbre y miedo a perderlo.
- Manipulación psicológica.
Culpa, chantaje emocional, promesas que no se dan, gaslighting (hacerte dudar de tu percepción)… etc.
- Miedo a estar sol@, miedo al abandono, miedo a no encontrara nadie más, miedo a no saber funcionar sin esa persona, miedo a pasarlo mal…etc. En definitiva, miedo que te limita. Recuerda, el miedo está para advertirnos, para hacernos conscientes e informarnos de algo, pero no para limitarnos. El miedo también se puede gestionar. ¿Y si el miedo no habla de perder a esa persona, sino de ti?
- Idealizaciones y expectativas. Si dejas la relación, todos los proyectos, ideas y momentos bonitos con esa persona se acabarán. La esperanza mantiene el ciclo. Pero la esperanza también nos puede dañar.
- Baja autoestima. Puede que ya tuvieras una baja autoestima de antes, pero este tipo de relación, TE y OS ha debilitado aún más. Puedes creer que este tipo de relación es lo que te mereces, que la otra persona al menos está, o puede que no tengas la fuerza y herramientas suficientes para salir de ello.
¿Cómo gestionar las relaciones tóxicas?
Tod@s, en algún momento de nuestra vida, hemos tenido o vamos a tener algún comportamiento tóxico o incluso, alguna vinculación tóxica. Obviamente, existen diferentes grados de intensidad. A veces, habrá que revisar y gestionar partes en concreto y otras veces, habrá tanto daño o una capacidad de cambio tan pequeña que será necesario poner límites y/o romper relaciones como forma de protección.
Me gustaría no caer en generalizaciones, ya que ni todas las relaciones tóxicas son iguales ni todas las personas funcionan igual. Creo mucho en el trabajo personal y de pareja, porque como he mencionado antes, tener mayores herramientas para tratarnos mejor a un@ mism@ hace que seamos más selectivos con nuestro alrededor y eso, es necesario.
Sin embargo, algunas recomendaciones podrían ser:
- Identificar y poner nombre al tipo de relación.
- Comprobar si ambas partes lo ven igual. En caso afirmativo, identificar las expectativas de cambio por ambas partes.
- Establece tus límites y cúmplelos. Poner límites sin efecto, pierde valor, los invalida.
- Disminuye la dependencia emocional y sal del refuerzo intermitente. Trabaja tu autoestima, autocuidado, protección y aprende nuevas formas de comunicación y gestión de emociones contigo mism@ y con el resto.
- Es muy probable que se necesite terapia individual y/o de pareja para gestionar estos problemas. De hecho, sería lo más conveniente para poder entender y aprender a sanar, cuidarse y protegerse, tanto individualmente como en pareja.
Acabar con una relación tóxica puede ayudarte a coger distancia y salir del bucle emocional y psicológico que se da, pero ¿y después?.
Haber estado o estar en una relación tóxica no solo dice como te has vinculado con esa persona, habla mucho más allá, habla de ti, de cómo te ves, de cómo te regulas y de cómo te tratas, ya no solo con esa pareja o persona, sino con el mundo y lo más importante, contigo mism@.
Puedes escuchar la entrevista completa en Onda Cero Castro Urdiales:
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